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"La Memoria no se nutre de olvidos ni olvidados"

martes, 28 de junio de 2011

Patovica

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Bonafinigate

POR LUIS DOMENIANNI

Sólo los ciegos, que no pueden ver, y los sordos, que no pueden oír, resultan disculpables. El resto de los argentinos tiene ante sí las evidencias irrefutables del poder corrupto que se adueñó, hace ya demasiados largos años, de la Argentina.
Si hasta hace diez días, Hugo Moyano, como símbolo de un sindicalismo para nada transparente, encarnaba todos los males, hoy ya no está solo. Hebe de Bonafini lo iguala, por más esfuerzos que pretenda hacer el Gobierno para presentarla como una “ancianita ejemplar” que fue burlada por un neo sinvergüenza de nombre Sergio y de apellido Shocklender.

En la cúspide de este esquema no están ni el uno, ni la otra. Están los Kirchner. El esposo fallecido y la cónyuge supérstite. Fueron y son ellos quienes imaginaron, idearon, armaron y pergeñaron ese “modelo” de poder hegemónico fundamentado en un uso privado de los dineros públicos para satisfacer los apetitos de riqueza de quienes los siguen. Es Cristina Kirchner quién, bajo una aparente neo moderación, garantiza y precisa de la continuidad de estos mecanismos discrecionales.

Ahora, todo quedó claro. La adhesión sin condicionamientos de las Madres de Plaza de Mayo -línea Bonafini- al kirchnerismo no es otra cosa que la contrapartida de 300 millones de dólares que desfilaron por sus arcas, gran parte de los cuales de manera indebida y la totalidad de los mismos, producto de su conversión en contratistas del Estado.

Sergio Shocklender sólo es un mascarón de proa, enriquecido claro, pero mascarón de proa al fin. Porque o Hebe de Bonafini es “lela” o es socia. Y de “lela” parece tener poco y nada.

El mazazo
Puede interpretarse de dos maneras. La primera es que a Hugo Moyano no le gusta que “le mojen la oreja”. La segunda es que está listo para llevarse puesto al Gobierno si le sueltan la mano. Cualquiera de las dos resulta válida. Ambas, quizás expliquen mejor.

Sin duda, la decisión de traicionar a Moyano, que esbozaron Cristina, Carlos Zannini, Héctor Icazuriaga y Juan Manuel Abal Medina, no contó con la reacción airada del camionero.

Fue un “vienen por mì”, “voy por ellos”. De manera larvada, en un principio, desembozándose a medida que pasan los días. Fue Moyano quién entregó -a través de uno de sus adláteres- la información sobre los negociados de la constructora de las Madres de Plaza de Mayo -línea Bonafini- a Clarín. Fue la respuesta a los retos de Cristina, al cuentagotas mediante el que le libran los fondos de las obras sociales, a la no paralización de las causas por las estafas al Estado con troqueles de medicamentos, y al ninguneo en la integración de candidaturas en las listas electorales.
Ahora, Moyano se muestra exultante. Dejó que la tormenta se instalara. Que el tsunami arrastrara al Gobierno. Para reaparecer, fresco como una lechuga, con un humor que había perdido. Quejoso al extremo cuando de sus causas judiciales se trata, viste el ropaje de adalid de la justicia cuando reclama que los tribunales investiguen a fondo las irregularidades -palabra suave, si las hay- de las Madres de Plaza de Mayo, línea Bonafini.

Ahora se divierte cuando dice que resulta más probable un embarazo de la señora que abusa de la cama solar -por Elisa Carrió- que una hipotética prisión para su persona. La diversión de Moyano no consiste claro en burlarse del bronceado de Carrió. Es, sencillamente, todo un desafío al Gobierno.
Y duplica la apuesta. Utiliza la sorna para decir que si existen 180 candidaturas para legisladores nacionales, sólo va a pedir 170.

Algunos sindicalistas cercanos a Moyano dicen que la apuesta aún no terminó. Que es mucha la información con que cuentan. Que la van a dosificar y que le van a torcer el brazo a los montoneros-setentistas que encabeza Cristina Kirchner. “Con nosotros no se juega”, aseguran.
Mientras tanto el Gobierno no sabe qué hacer, ni qué decir. Sólo el voto no positivo de Julio Cobos en ocasión de la resolución 125 sobre retenciones agropecuarias resulta un parangón equivalente de la parálisis actual.

Es un cada uno por su lado que se impuso sobre la verticalidad que reinaba en estos casos. Cristina, de viaje, nada menciona sobre la cuestión. Su abultado twitter, brilla por su ausencia sobre el tema. El inefable Aníbal defiende un poco a las Madres y luego se calla. Florencio Randazzo esboza ocho días después la teoría de la “sorprendida buena fe” de Hebe de Bonafini. Sólo el recién llegado a la política y frustrado candidato a jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Amado Boudou, se muestra con Bonafini. La Cámpora, la Kolina y demás agrupaciones financiadas por el calor oficial, hacen mutis por el foro. Luis D’Elía no frecuenta los lugares que solía frecuentar.

Nadie fija posición. Bonafini parece ir quedando sola. Después de mucho tiempo, la justicia comienza a actuar. Y la olla, a ser destapada.

Las circunstancias
A medida que se van conociendo los detalles, la estafa -no cabe otra palabra- amenaza ser descomunal.
En primer término, porque ya se sabe que el Gobierno pagaba a estas señoras alrededor de 160.000 pesos por cada una de las viviendas que construían, mientras que por viviendas similares pagaba algo más de 90.000 a las empresas constructoras privadas. Se sabe, y mucho más con los Kirchner, que los sobre precios están a la orden del día. Pero el sobre precio de las adalides de los derechos humanos supera cualquier racionalidad.

En segundo lugar, porque las “señoras” tardaron mucho tiempo en regularizar la situación de los obreros de la construcción que trabajaban para ellas. No pagaban cargas sociales, no aportaban al fondo de desempleo propio de la actividad, no cumplían con las normas de seguridad -que siempre implican mayores costos- en el trabajo. Una particular manera de entender los derechos humanos.

Tercero, porque ahora se sabe que la subcontratista de las Madres -es decir que sólo cobraban ya que no construían- era la empresa Meldorek , propiedad en un 90 por ciento de Sergio Shocklender y en un 10 por ciento del piloto de uno de los dos aviones de Meldorek. Aviones que Bonafini usaba en sus desplazamientos por el país.

Cuarto, porque la empresa es propietaria de un yate donde don Sergio y doña Hebe paseaban cuando el agotamiento por sus tareas así lo requería. Toda una distracción revolucionaria.

Quinto, porque dicha empresa es dueña de otra empresa, Gorlak SA, entre cuyos bienes figura un automotor marca… Ferrari. Esto último, tal vez sirva como explicación para entender el apoyo de Carlos Menem a Cristina Kirchner.

Sexto, porque la escribana que firma la escritura constitutiva de Meldorek es una tal Marta Cascales, con apellido de casada Moreno. Sí, oh casualidad, la esposa del propietario del INDEC, Guillermo Moreno, también conocido como el falsificador de índices de precios y de actividad económica o como el apretador de empresarios.
Para Bonafini, según sus palabras, todo esto son pelot… Y sí, con el kirchnerismo, apropiarse del dinero público es sólo eso.

Pero el tema central, no pasa por todo lo antedicho que no es precisamente poca cosa. La “maldad” de Moyano va más allá. Bastante, más allá. Existen sobradas sospechas para presumir operaciones de lavado de dinero. Probable lavado a partir de una triangulación con otra empresa del grupo de derechos humanos devenido en capitalista, cuya razón social es Antártica Argentina.

El poder mafioso
A medida que pasan los días, la cuestión se complica más y más. La pelot… es cosa seria.
Tal vez por eso, el Gobierno está paralizado. Tal vez por eso, la verborrágica Bonafini nada dice sobre su otrora hijo putativo Sergio Shocklender. Tal vez por eso, la ceguera de la justicia decidió dar paso a la actuación. Tal vez por eso, la ineficiente y distraída Unidad de Investigaciones Financieras (UIF) ahora se apura a remitir papeles al juzgado.

Mientras tanto, sabedores de la imposibilidad de escapar del tema -vaya a saber cuánto falta conocer- en el Gobierno ya buscan un chivo expiatorio. Todas la fichas recaen sobre Abel Fatala, otrora militante del Frente Grande de Chacho Alvarez, hoy como la casi totalidad de esos militantes, kirchneristas puros, bueno… no tan puros.

Es que Abel Fatala es el encargado de librar los fondos para pagarles las construcciones a las Madres. Algo que hizo con tal eficiencia que no esperó a la presentación de certificados de obras, ni llevó a cabo las inspecciones obligatorias. Es más, fue tal su diligencia que nunca llamó a una licitación para otorgar las construcciones.

Pero, lo de Abel Fatala, no termina allí. Otrora asiduo acompañante, elocuente en loas, de buena parte de los desplazamientos de Bonafini, brilla ahora por su ausencia. No contesta teléfonos, ni correos, ni twitters, ni Facebook. Claro, le toca explicar porqué fue él quien manejó la cuestión.
Resulta que don Abel no es secretario de Vivienda, ni siquiera subsecretario. Es secretario de Obras Públicas. Vivienda está a cargo de otro funcionario. Entonces… entonces alguien deberá explicar quién lo habilitó para cumplir una función que no está comprendida dentro de sus atribuciones.

Miremos para arriba. El jefe de Fatala es Julio De Vido, el ministro de Planificación. Y De Vido junta antecedentes en hacer lo que la ley no le permite hacer. Como para muestra basta un botón, vale recordar su desempeño como jefe y responsable de la embajada paralela en Venezuela. Esa que permitía recaudar, por izquierda, a Cristina y al caribeño Hugo Chávez.

Pero el capítulo Madres es demasiado grande -por los 300 millones de dólares y por su simbología- como para pensar en una actuación autónoma de De Vido. Llantos y besos de Cristina Kirchner con Hebe de Bonafini son por demás elocuentes para definir quién fue autora de su gratificación.

Sí, es posible que caiga Fatala como en su momento cayó Jaime. Pero culpar a Fatala será sólo un recurso desesperado para evitar asumir la culpa del régimen K. Todos, absolutamente todos, sabemos que las Madres de Bonafini actuaron con la anuencia del nivel máximo del Estado. Una anuencia que deberá extremar una explicación para entender porqué ese organismo de derechos humanos se convirtió en contratista del Estado.

Y también hará falta una explicación de Bonafini. Algo casi imposible por parte de quién pretendió -en el colmo de la soberbia- desplazar a la Corte Suprema de Justicia. Quién califica a las gravísimas denuncias como pelot… Quién manda cartas para reclamar a Mario Vargas Llosa que se pronuncie a favor de la inclusión de un canal de televisión paraestatal en la programación de los canales privados de cable -de por sí, insólito- pero que no le tiembla la mano -ni se le cae la cara de vergüenza- a la hora de impedir el acceso de periodistas no oficialistas a sus actividades políticas.
Claro, tiene mucho que ocultar. A ver si todavía le preguntan…

Y siga el corso
El bonafinigate en marcha no debe ocultar otras rendiciones de cuentas que Cristina Kirchner debe hacer. Como, por ejemplo, la resolución tomada por su marido en diciembre de 2007, cinco días antes de la expiración de su mandato, de extender la concesión del Hipódromo de Palermo a su “amigo” Cristóbal López desde el 2007 hasta el 2032. Sólo 25 años. Sin licitación, claro. Sin oposición, obvio. Con el dedo del gobernante.

La justicia no encontró, esta semana, ninguna anormalidad en la prolongación del favor. Los papeles están en regla. Los papeles puede ser. Las intenciones, para nada. Es la diferencia entre lo legal y lo legítimo. Porque Kirchner lo quiso, sólo porque Kirchner lo quiso, su amigo-socio López gozará de la explotación de la concesión por un cuarto de siglo más.

Pero en el poder mafioso, no todas son rosas. Cuentan las malas lenguas que el hijo del matrimonio y presta nombre como presidente de La Cámpora se encuentra muy disgustado con el beneficiado López. Dicen esas malas lenguas que Máximo Kirchner reclama a López participación en las ganancias en virtud de… alguna sociedad de hecho con su padre. Y también dicen que López aunque no niega la existencia del vínculo de palabra, aduce que se limitó a la vida del extinto. Algo que no conforma a Máximo, mucho más preocupado por la administración que por la política. Veremos cómo sigue.

Y dado que hablamos de los dinerillos K, se supo que la justicia investiga sobre el alquiler del hotel-boutique Los Sauces que el matrimonio construyó en su “lugar en el mundo”: El Calafate.

Si bien el apuradísimo juez Norberto Oyarbide -quién, dicho sea de paso, también resultó sorteado para entender en la investigación sobre la constructora de las Madres- sobreseyó a los cónyuges en la causa por enriquecimiento ilícito, ahora otro juez investiga porqué Cristina cobra por Los Sauces un alquiler exorbitante que ronda los 9,5 millones de pesos anuales, muy superior a cuanto produce el establecimiento aún si mostrase -que no la muestra- ocupación plena a lo largo de todos los días del año.

Da la casualidad que quién paga la exorbitancia es un señor cuyas empresas se dedican a… la obra pública. Un símil de Bonafini sin derechos humanos. Y casualmente, desde que los K están en el poder, las empresas de este señor, Juan Carlos Relats, obtuvieron concesiones de peajes, distintos tipos de obras públicas y concesiones de casinos. El hombre es generoso y algo devuelve…

Política
Nadie sabe si Cristina será candidato. Aunque las dudas ya dejan de tener que ver con su salud o con la demanda familiar de sus hijos. Lo antes expuesto es motivo sobrado de preocupación frente a una elección que no está ganada, ni mucho menos.

El operativo “ya ganamos” lanzado en febrero y orquestado por la Presidenta y sus tres acompañantes nombrados más arriba, se deshilachó. Fue creíble mientras las oposiciones se debatían en un “culebrón” venezolano sobre sus eventuales alianzas. Hoy, todo el mundo político sabe que las encuestas fueron amañadas y que la realidad implica sólo un tercio de votos -algo menos- para Cristina. Otro tanto distribuido entre las oposiciones y un 40 por ciento de indecisos.

En la vereda de enfrente las cosas se clarifican. Varios son los que todavía pujan, pero Ricardo Alfonsín -ahora acompañado por el economista Javier González Fraga-, Eduardo Duhalde y, eventualmente, Hermes Binner aparecen como rivales.

Y la preocupación oficial ante dicha tanda de competidores es mayor. Porque Duhalde resta votos peronistas. Porque Binner -si se presenta- resta votos progresistas. Porque Alfonsín con González Fraga de acompañante acumula votos de centro.

Los K saben que o ganan en primera vuelta, o no ganan. Sus socios, Bonafini y Moyano, les complican la vía triunfal. O dicho de otra manera, parece que ahora comienzan a cosechar la tempestad de los vientos que sembraron durante ocho larguísimos años.
Fuente.

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Room With a View

Tony Carey

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miércoles, 8 de junio de 2011

Humor XLIII

Dos tipos quieren salir de copas el sábado por la noche, pero no tienen más que un peso.
El primero dice:
- Esperá, tengo una idea, ya vas a ver.
Compra una gran salchicha con el peso que tenía.
- ¿Sos boludo? -dice el otro- ya no tenemos nada, ¿qué vamos a hacer ahora?
- No te preocupes, ya vas a ver -le dice.
Entran en un bar, piden dos whiskys y se los beben. Una vez que han acabado, el primero le dice al otro:
- He aquí el truco: abro mi bragueta, deslizo discretamente la salchicha por ella, te arrodillás ante mí, y chupás la salchicha. ¡No falla nunca!
Entonces, hace salir la salchicha de su pantalón, el otro se arrodilla y comienza a chupar la salchicha. Al poco, el dueño del bar les grita:
- ¡Pero, señores! ¿qué están haciendo? ¡Salgan de aquí ahora mismo!
Como el truco les funciona, vuelven a entrar en otro bar, y beben un segundo whisky y... ¡hop!... arrodillada... salchicha... expulsión...
De este modo, van de bar en bar, pero cuando llegan al 15º bar, llevando bebidos unos 14 whiskys, el segundo le dice al primero:
- Oíme, vamos a dejarlo, que ya no puedo más, me duelen mucho las rodillas.
- Está bien... Yo tampoco puedo más, encima perdí la salchicha en el tercer o cuarto bar...
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El pedro y el Juan, deciden ir a un burdel. Al llegar, la madama los mira bien, llama la mucama y le dice:
- Anda a las habitaciones 1 y 2 y coloca una muñeca inflable en cada cama. Estos dos viejos están tan borrachos que no van a notar la diferencia. No voy a gastar a mis muchachas con estos viejos pendejos.
La mucama cumple las órdenes y los dos viejitos van a sus respectivas habitaciones. En el trayecto de vuelta a sus casas, el Pedro dice:
- Juan, creo que la mujer que estaba conmigo estaba muerta!
- Muerta? ¿Por qué piensas eso?
- Es que no se movió ni habló mientras le hacía el amor...
- Podía haber sido peor. ¡Yo creo que la mía era una bruja!
- Una bruja!!! ¿Por qué carajo dices eso?
- Bueno... lo que pasó es que mientras yo estaba en los preliminares le di una mordida en el culo, entonces me tiró un pedo en la cara, salió volando por la ventana y encima de eso se llevó mi dentadura...
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Rosemblum ve a la mujer de su amigo Aaron asomada a la ventana.
- Sarita, ¿tu marido está en casa?
- No.
- ¿Puedo subir entonces para estar un rato contigo?
- Pero, ¿acaso me tomas por una prostituta?
- No Sarita, ¿quién habló de pagar?
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Un hombre que paseaba por un parque a la noche, vio a otro abrazado a un árbol con una oreja pegada fuertemente al tronco. Viendo esto, el hombre le preguntó:
- Disculpe, sólo por curiosidad, ¿qué está haciendo?
- Estoy escuchando la música del árbol -respondió el otro.
- Vamos, vamos. Tiene que estar bromeando.
- Por supuesto que no. ¿Quiere escuchar?
No pudiendo más con su curiosidad, el paseante dice:
- Y, bueno, a ver...
Colocó sus brazos alrededor del tronco y acercó su oreja. Rápidamente el otro le puso un par de esposas, le quitó la billetera, los anillos, el reloj, las llaves del auto, el celular y finalmente toda la ropa y se fue. Horas después, otro caminante pasó cerca, vio al hombre desnudo, esposado al árbol y le preguntó:
- Buen hombre, ¿qué le ocurrió?
Entonces le contó la historia de por qué se encontraba ahí. Cuando terminó, el otro movió la cabeza en señal de comprensión, caminó hasta quedar detrás de él, lo besó suavemente en la nuca y le dijo:
- Ay, cosita, realmente éste no es tu día...
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Un argentino entra a un negocio de cosas viejas en una callecita de San Telmo.
Pasa el tiempo mirando los objetos en venta y descubre una estatuilla de una rata.
La estatuilla es del tamaño de una rata de verdad y tan bien detallada y única, que el hombre se interesa y le pregunta al dueño del negocio:
- ¿Cuánto cuesta esta escultura de la Rata?
- Cincuenta pesos por la rata y mil pesos por la historia que la acompaña.
- Quédese con la historia, viejo -responde el hombre- yo compro sólo la rata.
Habiendo completado la transacción, el tipo se va del negocio con su escultura de la rata bajo el brazo. Cuando cruza la calle frente al negocio, dos ratas vivas salen del desagüe de la calle y comienzan a seguirlo.
El hombre se pone nervioso cuando las ve y comienza a caminar más rápido. Sin embargo, cada vez que pasa por un desagüe más ratas salen y lo siguen. La gente comienza a señalarlo y a comentar.
Él camina más rápido y pronto comienza a correr.
Mientras tanto, toneladas de ratas salen desde los desagües, los sótanos, los lotes vacíos y los autos abandonados.
Miles y miles de ratas casi le pisan los talones.
Asustado, ve la orilla del Río de la Plata y comienza a correr lo más rápido que puede hacia ella.
No importa que tan rápido corra, las ratas lo siguen chillando de una manera horrible.
Cuando el hombre llega a la orilla del río las ratas que lo siguen cubren doce cuadras de la ciudad.
El hombre da un salto olímpico hacia un poste de electricidad, se agarra al poste con un brazo y con el otro lanza la escultura al río con toda la fuerza que le da su brazo.
Sube las piernas, se abraza al poste y observa admirado como las miles de ratas se lanzan al río y se ahogan.
Al rato, temblando y murmurando para sí mismo, regresa al negocio de antigüedades.
El dueño lo ve y le dice:
-¡Ah! ¿Regresaste a que te cuente la historia?
-No, -responde el tipo- Quiero saber si tiene una estatuilla de Kirchner...

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lunes, 6 de junio de 2011

My Sweet Lord

Este concierto fue un homenaje a George Harrison, dos años después de su muerte. Mirá bien quienes están sobre ese escenario:
En la guitarra acústica Eric Clapton, en la guitarra eléctrica el mismísimo hijo de George Harrison, al piano Paul Mc Cartney, en la primera batería Ringo Starr, en la segunda batería Phil Collins, en la segunda guitarra eléctrica Tom Petty, al órgano e interpretando la primera voz el increíble Billy Preston. Entre las vocalistas del coro está Linda Eastman, esposa de Paul McCartney; estuvieron presentes también en ese concierto: Bob Dylan, Ravi Shankar, Jethro Tull y un sinnúmero de amigos y contemporáneos de los Beatles; así como todo el grupo 'Cream' con Eric Clapton. Sí, así es, jovatos, gorditos, arrugados, pero ellos encarnan lo mejor de lo mejor, lo más representativo de finales de los 60's y 70's. ¿Sabías que a Billy Preston se le llegó a conocer como el quinto Beatle? Él fue quien siempre interpretó el piano y el órgano en todas y cada una de las grabaciones de los Beatles.

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